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Chontalcoatlán y San Jerónimo.

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Introducción:
Nuestro monumento nacional a la bandera el río subterráneo Chontalcoatlán es una experiencia impactante de espeleísmo, comienza haciendo un descenso de 60 mts. Por la claraboya, una encrespada pared cubierta por cataratas perpetuas de carbonato de calcio, para después hacer una caminata y nadar por varios Km. Dentro de majestuosas cavernas activas y bovedas de marmol de hasta 30 mts. De altura que datan de decenas de millones de años, y que cruzan las entrañas mismas de la tierra a mas de 70 mts. de profundidad.

¿Dónde está? El río subterráneo Chontalcoatlán se encuentra en el área del poblado con el mismo nombre, muy cerca de las ya conocidas grutas fósiles de Cacahuamilpa, en el estado de Guerrero, en una arista donde se encuentran las fronteras estatales de Morelos, Estado de México y Guerrero.

Características y datos importantes:
Temperatura exterior promedio: 25 a 32 grados centígrados. (Clima y medio ambiente selvático)
Temperatura dentro de la caverna promedio: 15 a 20 grados centígrados.
Temperatura promedio del agua: 15 a 18 grados centígrados.
Recorrido dentro de la caverna: 3.2 Km. (nadando y caminando).
Recorrido total: 5.6 Km. (si entras desde la boca de entrada).
Tiempo aproximado del recorrido 4 a 8 horas según empieces desde la boca de entrada o desde la claraboya.

Requisitos y equipo básico:
Ropa y zapatos ligeros tipo de campamento
Casco y salvavidas
Lámpara de casco (lámpara y pilas de repuesto)
Guía especializado.
Botiquín de primeros auxilios.
Equipo de rappel (arnés, cuerda de 50 mts, casco, mosquetón, ocho)
Condición física mínima: intermedia baja
Temporada oficial para ir al chonta: febrero-mayo.

Deportes y actividades que puedes realizar en el Chonta:
Trekking, rappel, espeleismo y campismo.

Cronología y crónica de un recorrido en el Chonta: Llegamos ese domingo temprano al estacionamiento de las grutas de Cacahuamilpa, donde dejamos la camioneta, tomamos un lunch ya preparado y nos registramos con rescate alpino, tomamos todo nuestro equipo y rentamos una camioneta de redilas que nos llevaría sobre la carretera al punto mas cercano de la claraboya.

El clima era ya caluroso y el sol despuntaba ya con sus rayos vespertinos en medio de ese ambiente selvático y húmedo, Mientras la camioneta de redilas nos llevaba a cielo abierto por la carretera, no pudimos mas que sentir una sensación excitante en el estomago de lo que esta increíble aventura de espeleísmo nos deparaba.

Caminamos unos 2.5 Km. por un camino de tercería que después se convertiría en una vereda en medio de la flora selvática y nos introducía a una pequeña sierra, que nos llevaría a la entrada de la cueva, del río subterráneo Chontalcoatlán o Chonta como lo conocemos en el argot del espeleismo.

Ya casi para llegar a la entrada una gran pared vertical de casi 30 mts, de altura nos indicaba que teníamos que hacer un descenso a rappel; Rápidamente nos pusimos nuestro equipo anclamos las cuerdas y uno a uno fuimos bajando por esa impresionante pared de mármol, del vacío hacia la seguridad del fondo de la cañada, al llegar a la majestuosa entrada de la caverna nos preparamos con nuestros chalecos lámparas y cascos, nos colocamos nuestros clásicos e inconfundibles “botes” a nuestra espalda donde llevaríamos el resto de nuestros equipos.

Dimos una pequeña pero imprescindible charla de seguridad.

Para entrar se empieza con un refrescante y muy frío chapuzón en el río Chontalcoatlán, y conforme te vas aclimatando, poco a poco la corriente nos lleva hacia la entrada del río subterráneo, hacia las entrañas de la tierra, hacia lo desconocido no sin dejar de sentir la adrenalina y la emoción que todo ser humano siente al aventurarse e internarse en la inmensa y total oscuridad que representa una gruta activa de millones de años de antigüedad y que no importa cuantas veces lo hayas cruzado, el recorrido te promete un sin numero de retos y aventuras.

Poco a poco la oscuridad se va adueñando de la gruta y es momento de prender tus lámparas, ya que te acostumbras al extremo cambio de luz y temperatura no puedes sino sentir la majestuosidad de la naturaleza al comprender como gota a gota y piedrita por piedrita la erosión y química del agua han ido desgastando la sólida roca de mármol hasta convertirla en un inmenso vacío por donde el agua a fuerza de tenacidad y perseverancia ha encontrado su camino.

Por varios kilómetros fuimos alternando nadar con la corriente esquivando las grandes rocas de mármol visibles y ocultas por el agua y caminar entre las pequeñas “playas” que conforman la gruta, el observar los inmensos troncos de árboles que quedaron atrapados por la corriente hace ya muchos años y que quedaron incrustados hasta 5 mts. De altura sobre de nosotros, no puedes sino imaginarte la furia del río en épocas pasadas y actuales en época de lluvias, donde meterse fuera de la temporada oficial significaría seguramente el fin.

En todo momento la gruta se conforma por impresionantes bóvedas de mármol de hasta 35 mts de altura y otro tanto de ancho.

Poco antes de la mitad del camino nos encontramos con la “claraboya” al fin un poco de luz de día. La claraboya no es mas que un inmenso derrumbe milenario donde el techo de la caverna se desplomo parcialmente y el río gira unos 75 grados a la izquierda., la claraboya en épocas de lluvia forma cascadas de agua que caen directamente al fondo de la gruta y que le dan mas fuerza al río chonta, en época de secas se pueden apreciar las cascadas perpetuas de carbonato de calcio y que no son mas que cicatrices y sedimentos dejados a través de los miles de años del paso temporal del agua a través de la claraboya.

Continuamos con nuestro recorrido observando formaciones inverosímiles, que las también milenarias filtraciones de agua mas caliente venia desde la superficie y que a 75 mts. Mas arriba estaba.

Más adelante se empieza a observar una tenue luz blanca que poco a poco se hace más intensa y que nos anunciaba el cercano final del recorrido.

En mi experiencia personal es la luz más hermosa que he visto en la naturaleza y en la faz de la tierra, es como volver a nacer, es como cuando recibes una nueva oportunidad de hacer algo, es indescriptible.

Llegamos al final donde la gruta remata el ya de por si impresionante recorrido, con una abertura que yo he llegado a calcular de mas de 40 mts. En medio de un cañón de mármol aun más alto, donde el agua aun mas fría del río subterráneo San Jerónimo y el Chontalcoatlán se unen para formar el río Amacuzac que mas adelante es afluente del río Balsas.

Al observar desde afuera las dos majestuosas salidas de ambos ríos subterráneos y que convergen exactamente en el mismo punto, no puedo sino pensar y sentir que una inteligencia, un poder mas allá de nuestro entendimiento y de nuestro alcance ha diseñado nuestro planeta, y que en millones de años de evolución y para poder cuidar de estas maravillas naturales, ha transformado a la materia inerte en vida y conciencia.

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