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Volcán Paricutín

Visita la galería del Volcán Paricutín.

El 20 de febrero de 1943, el Sr. Dionisio Pulido observo en la parcela a 100 mts. De distancia la forma en la que emergía del suelo una gigantesca columna de humo blanco que se elevaba al aire, poco tiempo después cenizas, llamas y piedras dominaban el panorama.

Había nacido el volcán Paricutín justo debajo de sus pies.

El volcán Paricutín es el único volcán que un ser humano ha tenido la oportunidad de ver nacer y es sin duda uno de los volcanes mas enigmáticos y misteriosos de México.

Características y datos importantes:
Altitud: 3,170 msnm.
Clima: varia bastante de calido a templado y de subhumedo a seco, con temperaturas en verano de hasta 30 grados c. Hasta 17 grados c. En invierno.
Ciudades cercanas; Uruapan y Angahuan Michoacán.
Actividades que se pueden desarrollar: trekking, campismo, ciclismo de montaña.

Equipo básico y requerimientos:
Ropa, botas y equipo (mochila, lámparas sleeping, etc.) Para media montaña.
Botiquín de primeros auxilios.
Guía especializado.
Condición física mínima: intermedia.

Crónica:
Llegamos al prehispánico poblado de Angahuan temprano para desayunar y comenzar el largo pero emocionante recorrido que nos separa de la cúspide del cono volcánico.

Llamo a nuestra atención que en esta área geográfica de Michoacán, la mayoría de sus habitantes hablan dialecto purepecha y solo utilizan el español ocasionalmente y algunos de ellos incluso no lo hablan, su vestimenta, tradiciones y costumbres son totalmente de origen purepecha.

Mochilas al hombro iniciamos la travesía a través de bosque mixto en camino ancho y single track, aun no se vislumbraba la silueta del volcán.

Poco a poco el bosque quedo atrás, dando paso a lo que yo llame “un mar sinfín de lava volcánica” ya sólida de color negrusco, la cual es sumamente irregular y de aristas bastante filosas, dificultando nuestro avance hacia lo que alguna vez fue el pacifico poblado de Parangaricutiro, el cual esta actualmente cubierto de lava volcánica y del que solo queda el campanario y las partes mas altas de lo que fuera la iglesia principal.

Estando ahí no puedo sino recordar nuestra humilde posición como seres humanos en este planeta ante las fuerzas de la naturaleza, no pude evitar el pensar como hace poco mas de medio siglo, todo un poblado ancestral, tuvo que huir de la furia de la lava dejando atrás y en medio del caos todas sus posesiones, tierras, recuerdos y vidas.

Procedimos a continuar ya directamente hacia las faldas del volcán Paricutín en medio de este “mar interminable de lava”

Gradualmente va cambiando la geografía con suelo menos rocoso y más de ceniza o arena volcánica permitiendo la aparición de algunos arbustos y cactus, a los cuales les agradecimos su momentánea sombra para comer.

Poco a poco la pendiente se hace mas notoria, ya que el ascenso al Paricutín es totalmente en suelo de arena volcánica llegando la pendiente incluso a los 40 grados de inclinación, donde literalmente cada paso que se da hacia arriba se regresa medio paso atrás, haciendo mas lento todavía nuestro avance.

Las fuerzas empiezan a mellar y las mochilas en nuestra espalda con alimentos y equipo empiezan a pesar mas, es el punto donde el reto físico y mental se acentúa y solo un deseo ferviente por alcanzar la cúspide y una pasión por la aventura casi inexplicable y fuera de toda razón nos impulsan a seguir adelante.

Llegamos a la zona de inmensas y realmente magnificas fumarolas de vapor que emergen de la tierra, las piedras cambian a color cenizo y algunas de ellas están al rojo vivo, siendo esta una de las zonas activas del volcán y donde si no tienes la suficiente precaución al pisar, corres con el riesgo de fundir rápidamente las suelas de tus botas debido a la intensa temperatura del suelo de la zona.

Continuamos con el ascenso y poco a poco vamos ganando altitud y nuestro horizonte visual se expande hacia los confines de esta enigmática zona geográfica.

Hemos llegado a la cúspide del volcán, todo nuestros esfuerzos se ven recompensados con creces, todo es magnificencia, todo es euforia, la vista es indescriptible, hacia el exterior del volcán la vista predomina con el volcán Tancitaro con sus 3,860 msnm, hacia el interior del volcán inmensas fumarolas de vapor emergen del cráter el cual es de forma cónica casi perfecta.

Ya repuestos y habiendo tomado algunos alimentos comenzamos a instalar nuestro campamento cerca de una de tantas zonas geotérmicas del volcán para ampararnos del frío que se avecina con la noche. Sin necesidad de tienda de campar, pudimos dormir al aire libre bajo un cielo plagado de estrellas.

Muy temprano al día siguiente y después de contemplar una magnifica salida del sol, desayunamos y nos dispusimos a emprender el regreso a Angahuan, en uno de los descensos de montaña mas rápidos y divertidos que he tenido oportunidad de realizar, en una especie de slalom sobre la arena volcánica suelta y con gran inclinación, mismo terreno que en el ascenso tanto trabajo nos había costado.

La caminata a el volcán Paricutín es sin duda una de las experiencia mas enriquecedoras y magnificas que como adicto a la aventura he tenido oportunidad de vivir, recordándome que nuestra madre tierra esta realmente viva en continua y perpetua evolución y que la raza humana solo representamos en tiempo y espacio un pequeño “inter” en el periodo de vida de este magnifico planeta.

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